Té Negro fue abordado como un proyecto de comunicación cultural en el que la identidad debía sostener una propuesta editorial y promocional.
El desafío
Generar una pieza que tuviera carácter propio y pudiera adaptarse a diferentes instancias de comunicación.
La propuesta
Se trabajó una composición de fuerte presencia tipográfica, acompañada por recursos gráficos simples y una paleta contenida.
Resultado
Una pieza de comunicación con una identidad clara, adaptable a distintas aplicaciones.